Así repercute el estado de las carreteras en el transporte de mercancías

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El estado de las carreteras es un factor clave para el transporte de mercancías por carretera. El consumo de combustible, el desgaste de materiales y la eficiencia se ven afectadas por el deterioro o la conservación de las vías.

Las carreteras y el transporte de mercancías

La inversión en mejoras en las vías es una de las demandas constantes de las actores económicos cuyo modelo de negocio pasa, de alguna u otra forma, por la carretera. Ya sean empresas de cualquier sector que necesiten trasladar materiales o productos, asociaciones de transportistas o los propios conductores, existe una conciencia generalizada de la importancia que tienen una buena conservación y las oportunas inversiones. Pero, ¿cuál es la influencia real que tiene el estado de las carreteras en el transporte de mercancías?

Reducción de la siniestralidad

En contra de lo que en muchas ocasiones se asegura, los datos de la Dirección General de Tráfico indican que se producen más accidentes, y de mayor gravedad, en los trayectos largos que en los cortos. La relación entre el estado de las carreteras y el número de accidentes es directa, aunque no se manejan datos segmentados por este concepto. La razón es que los factores que influyen en la siniestralidad son muchos y diversos, como la antigüedad del parque móvil y la mayor edad media de los conductores.

Mejor pavimento, menor consumo de combustible

Se estima que el coste que implican las carreteras en mal estado alcanza los 2.000 millones de euros, unas estimaciones para todos los vehículos y que se realizan considerando varios factores, entre ellos el peor deslizamiento por la carretera. Una especie de ‘impuesto’ o ‘peaje’ que se traduce en un mayor gasto de combustible del que debería producirse porque se genera más desgaste en la rodadura de los neumáticos. Por otra parte, los baches de la carretera originan incidencias mecánicas y averías que acortan la vida útil de los vehículos de transporte de mercancías.

Más emisiones en los tramos antiguos y peor conservados

Los compromisos de las diferentes administraciones para la reducción de las emisiones de CO2 se dan de frente con el estado de las carreteras antiguas y mal conservadas. Los firmes en mal estado obligan a circular a menor velocidad, lo que prolonga la duración de los desplazamientos y hace que las emisiones dañinas para la atmósfera aumente. La UE puede ahorrar 28 millones de toneladas de CO2 derivadas del transporte por mercancías si pone en marcha un plan que ponga los pavimentos mal conservados al nivel de los más óptimos, según reveló recientemente Carsten Karcher, director de la Asociación Europea de Asfalto y Pavimento.

Vuelven las inversiones en carreteras

El Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras (PIC), anunciado en este 2018, prevé realizar una inversión de 5.000 millones de euros en la ampliación de carreteras antiguas y en la construcción de nuevas vías. Por otra parte, Íñigo de la Serna, ministro de Fomento, presentó el pasado año el Plan de innovación para el transporte y las infraestructuras 2017-2020, que contempla una mejora de las carreteras que afectará de manera directa al transporte de mercancía. La sostenibilidad, las plataformas inteligentes, la experiencia del usuario y las rutas inteligentes son los cuatro pilares sobre los que se sustenta.

Cifras previas a la crisis

En la Unión Europea, se estima que las carreteras movilizan 110.000 millones de euros al año. En nuestro país, tras la crisis, se espera alcanzar una recuperación en inversiones públicas y privadas. En 2008 la inversión en infraestructuras era del 5% del PIB, una cifra que se desplomó hasta el 1,9% en 2016. Una cifra que aleja a España de la media de los países del entorno, que se mantiene en el 2,5%, y la aleja de los primeros puestos, entre los que destacan países miembros de la UE como Alemania, Francia o Austria.

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