5 contratiempos a los que se enfrentan todos los transportistas de mercancía

transportistas de mercancia

Nadie dijo que trabajar en la carretera fuera fácil. Y mucho menos los profesionales del transporte de mercancía, que cada poco tiempo deben afrontar situaciones indeseadas. Repasamos las más comunes.

Los transportistas de mercancía y las adversidades

Los profesionales de la carretera saben que, tarde o temprano, tendrán que vérselas con alguna incidencia inesperada. Puede que provenga de la propia carretera, que esté originada en su vehículo o que sea fruto del más puro azar.

Condiciones climatológicas adversas

El transporte de mercancía con fuerte viento, lluvia, granizo o nieve obliga a un tipo de conducción que requiere mucha más precaución. Puede, incluso, obligar a parar durante horas un camión de transporte. Aunque los transportistas de mercancía están bien formados en la conducción en este tipo de circunstancias para aminorar los posibles riesgos, si se les diera a elegir, muy pocos dirían que no a un día despejado y tranquilo. Las condiciones climatológicas adversas repercuten en un aumento de las vibraciones y, por ejemplo en el caso de un suelo mojado, alargan el tiempo de frenada. La visibilidad se ve reducida y se acrecienta el riesgo de accidente.

Avería mecánica

Un camión de transporte es un vehículo sometido a un gran esfuerzo durante muchas horas y a lo largo de muchos días al año. Las averías en carretera son uno de los mayores temores de los transportistas de mercancía, que pueden ver cómo se echa por tierra el trabajo de horas o días para hacer llegar una mercancía a tiempo. La mejor forma de prevenir estas situaciones es cumplir a rajatabla las fechas de mantenimiento indicadas por los fabricantes y realizar revisiones periódicas preventivas de mantenimiento básico en los vehículos para transportar palets. Los niveles de líquidos, la transmisión o la suspensión son puntos clave.

Intentos de robo

Para desgracia de los transportistas de mercancía, el aumento de los hurtos a los camiones estacionados no ha descendido en los últimos años. Es más, incluso se ha producido la aparición de algunas técnicas de robo en marcha por el llamado ‘método del surfista’, que consiste en hacer que el camión baje su velocidad y saltar desde un coche en marcha a la parte trasera del remolque, romper las puertas y trasladar la mercancía a varios vehículos. En todo caso, la mayor parte de las sustracciones se produce por la noche, cuando los amigos de lo ajeno aprovechan que los conductores están dormidos.

Avería en el aire acondicionado en verano… o de la calefacción en invierno

Los vehículos de transporte modernos equipan sistemas de aire acondicionado y calefacción autónomos en la cabina para que el conductor lo utilice durante la marcha, pero también cuando llega el momento de dormir y las temperaturas son muy altas o muy bajas. Que cualquiera de ambos sistemas se estropee durante un trayecto significa un serio contratiempo, porque además de afectar a las condiciones de la conducción, dificulta el descanso y el sueño que tanto necesitan los transportistas de mercancía para realizar sus largas jornadas de trabajo. La solución puede estar en buscar un alojamiento que ofrezca este servicio, con el consiguiente incremento de gasto. Hasta que el camión no regrese al punto de partida no será posible comprobar a qué se debe la avería y repararla, lo que puede suponer una espera de varios días si el camión se encuentra a muchos kilómetros de casa.

La temida paralización de una carga

La paralización de la carga no entra dentro de los inconvenientes que pueden surgir debido a la mala fortuna, pero ocasiona serios prejuicios y es uno de los mayores temores de los profesionales. Un retraso prolongado del porteador es un verdadero revés para un transportista de mercancías. En teoría, y según la Ley, el conductor tiene derecho a una indemnización si el camión no puede reanudar la marcha en un plazo máximo de 2 horas. Esta compensación económica remediaría los hipotéticos costes que tiene no hacer otra entrega fijada con otro cliente. Lo cierto, a la hora de la verdad, es que el exceso en los tiempos de carga y descarga es una de las reclamaciones habituales por parte de las asociaciones de transportistas. Según éstas, se presentan menos reclamaciones de las debidas por temor a molestar al cargador, y eso repercute en una presión añadida por llegar a tiempo a la siguiente recogida o entrega.

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