Las operaciones de carga y descarga de mercancía en la distribución urbana

operaciones de carga y descarga de mercancia

Congestiones de tráfico, restricciones de acceso al centro, alta contaminación… las dificultades para la distribución urbana de mercancías son muchas. Y el auge del comercio electrónico ha hecho que aumenten.

Carga y descarga de mercancía en la ciudad

La última milla se complica aún más cuando los transportistas tienen que acceder con sus vehículos comerciales, en la mayoría de las ocasiones furgonetas, al centro de las ciudades. La dificultad para hacerlo es cada vez mayor, al mismo tiempo que su demanda aumenta.

Las restricciones al tráfico

El Ayuntamiento de Madrid ha sido el último en anunciar una serie de medidas destinadas a restringir el acceso a todo tipo de vehículos al distrito Centro de la capital, en lo que se denomina Área de Cero Emisiones. Esto afecta, directamente, a los que realizan operaciones de carga y descarga de mercancía. Hasta julio de 2018 aún podrá circularse con normalidad por el perímetro de calles que forman Génova, Alberto Aguilera, Bailén, Atocha, la Plaza de España y Princesa. A partir de entonces, llegará el ‘cerrojazo’ para los no residentes. Y se espera que, tras Madrid, toda una cadena de grandes ciudades se sumen a este tipo de medidas.

Escasez de zonas de carga y descarga

De acuerdo con un estudio de la CITET (Centro de Innovación para la Logística y el Transporte por Carretera), solo el 7,9% de los establecimientos de Madrid cuentan con vados propios en los que realizar operaciones de carga y descarga de mercancías. Para el resto de establecimientos, el ayuntamiento capitalino ofrece 2.449 zonas de carga y descarga, cada una con 3,2 plazas de media. Para completar la información, el estudio resalta que el 77% de los comercios y establecimientos se localizan a más de 50 metros de distancia de alguna de esas zonas. El resultado son operaciones de carga y descarga de mercancías alejadas de las zonas correspondientes, con el consiguiente incremento de los estacionamientos en doble fila, congestiones de tráfico, aumento de la siniestralidad, etc.

La sostenibilidad, en el punto de mira

Las administraciones públicas llevan años advirtiendo de la importancia de renovar las flotas de vehículos profesionales, pero es ahora cuando han anunciado la inminente llegada de importantes paquetes de medidas. El Ayuntamiento de Madrid ha comunicado que tanto furgonetas como camiones de transporte tienen 5 años para renovarse, mientras que el de Barcelona prohibirá la circulación de vehículos con 25 o más años de vida útil. La razón es el alto nivel de emisiones nocivas a la atmósfera de los vehículos con mayor antigüedad. El desafío es el de aminorar la contaminación hasta un 30% en el plazo de 15 años.

¿Las soluciones? Varias alternativas encima de la mesa

Administraciones, transportistas, proveedores y cargadores están en constante debate para encontrar un modelo que satisfaga a todas las partes implicadas en las operaciones de carga y descarga de mercancías en la distribución urbana. Una de las soluciones en las que todos parecen estar de acuerdo es en potenciar el reparto en horario nocturno. Esto sirve para evitar las congestiones, con el consiguiente ahorro económico en consumo de combustible y la reducción de emisiones nocivas que ello supone.

En el apartado de las zonas de carga y descarga, se apuesta por zonas más flexibles y multiusos y por poner en marcha multiplataformas. También se está planteando la necesidad de aumentar los puntos de entrega de conveniencia, en especial para el comercio electrónico de bienes de pequeño tamaño.

La colaboración entre empresas de distribución y la aplicación de tecnología para hacer los flujos de mercancías más óptimos y eficientes son otras asignaturas pendientes de aprobarse en los próximos años.

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